Ir al contenido principal

Tomar espinas con la mano es malo

Él tenía la costumbre de robar café de todos lados: de la casa de sus amigos, de su trabajo, de los trabajos de conocidos; incluso llegó a robar café de algunas cafeterías en donde se veia con sus amigos.
Lo raro es que robaba el café en grano, antes de que lo prepararán, metía las manos al recipiente donde lo guardaban y se llevaba un puño, cuando sentía que sus bolsas estaban limpias lo colocaba ahí; en ocasiones se iba con el café en el puño. Muchas veces lo veían raro en el transporte colectivo por venir cargando un poco de café en el puño cerrado.
Llegaba a su casa y preparaba el café, después pasaba toda la noche en vela imaginandose que esa taza se la había invitado la persona a quien se lo había robado.
Y esa era la única manera que había encontrado de que le invitarán un café que durase toda la noche.

Comentarios

Jorge Ortega dijo…
Yo le invito un expresso. Sólo tiene que mandar a un niño por el cafe, no se necesita tanto para prepararlo y su efecto también puede durar toda la noche. Ahora que si lo quiere doble y bien cargado, que el niño use sus dos manos.Carajo! Que haga algo ese niño que duerme mientras él están en vela.

Entradas más populares de este blog

La velocidad mata, pero la belleza dura para siempre

Las señales pasan frente a nosotros, y necios nos seguimos derecho. Es más divertido el barranco que el camino.

1839

Ella me dijo que su vida era muy difícil y por demás complicada; le dije que no lo era, que en realidad su vida era como un juego de tenis. Nunca supe que quisieron decir mis palabras, pero ella me beso en la mejilla y se fue feliz

Nunca nadie desaparece

Un día no pudo salir de su cama, siempre se tardaba en abandonar las cobijas y comenzar la vida, pero ese día en particular le fue imposible; no pudo enfrentar ese mundo que le aplastaba cada vez más y le hacía caminar encorvado. Odiaba despertar enojado, maldiciendo el momento de ver la luz; detestaba no sentirse a gusto para salir. Era uno de los indicios de que algo estaba mal. Se sabía que estaba bien, o al menos que no estaba mal cuando tomaba fotos, era una manera de prolongar esos momentos, vistas o personas que le recordaban que valía la pena salir de la cama. Y tenía, además una frase: "guardaré en mi memoria todo lo que no puedo tener en foto". Se arrepentía de esos momentos que no podía fotografiar y los apuntaba cuidadosamente en una libreta o intentaba dibujarlos. Y ese día, que no pudo salir de su cama, se dio cuenta de que llevaba más de un mes que no tomaba una sola foto, así que debajo de sus cobijas se dio tiempo de ver varías de las fotos que tenía, junto...