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Poco a poco, creciendo sordo

Traté de aguantar el suicidio lo más que se pudiera, la idea básica era poder hacer una carta que perdonara a todos. Me gustaba la idea de suicidarme, pero no podía permitir que alguien se sintiera culpable de mi muerte.

Al comenzar la carta, descubrí que casi todas las personas con quienes mis relaciones iban más allá del cotidiano "hola", tenían alguna razón por la cual se podría despertar en ellas un sentimiento de culpa.

Así que, fanático del orden, trate de que, sin que se dieran cuenta, me pidieran perdón; no quería caer en algo que pareciese un reclamo o cosas por el estilo, así que simplemente platicaba con la pesona el tiempo que fuera necesario para que, inconsciente o conscientemente, se diluyera la posibilidad de sentir culpa.

Ya que termine de estar con la gente que podia sentir culpa, comencé a hablar con aquellos quienes, si me suicidaba, tendrían la sensación de que les faltó hacer algo conmigo; con ellos simplemente me encargaba de que las cosas pasaran. De esa manera me besé con compañeras de trabajo y con mi novia de primaria, jugué dominó con amigos de la universidad, viaje con mi novia y planeé un negocio con mi padre.

Al fin estaba listo, podría sucidarme sólo por placer, sabiendo que al día siguiente nadie se sentiría mal, tristes si, pero no habría culpa en nadie ni deseo de haber hecho algo (no asignaturas pendientes): podría ser, al fin, una muerte feliz y sen sentido. Así que después de catorce años de haber comenzado la carta, podía tomar la pistola y apuntar a mi boca.

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