Ir al contenido principal

Poetas de manos sangrientas

Uno
No conozco la vida, me la he pasado en una burbuja escapando de responsabilidades y miedos; evito las decisiones como en ocasiones se evitan los perros que parecen salvajes; sin embargo hoy la vida me ha dado una opción.

El plan de escape nunca llego y el fin del mundo como lo conozco está cerca si no es que está aquí. Y ahora debo tomar una decisión, no sé si sea la mejor, pero seguramente será la que mejor me haga conocer la vida. Al fin dejaré de huir y detenerme por las noches sólo para escapar de la soledad; la decisión es simple.

Dos.

Así que esto es la vida: enojos, traiciones, espera; la vida es un lugar en donde no me sirve ser regañon ni ser tranquilo. Ahora debo olvidar lo que sabía de mí y lo que pensaba que era; en este lugar, fuera de mi burbuja, los días nublados pierden su encanto y los días tranquilos se vuelven preciados.

Decidí conocer la vida y debo decir que extraño la burbuja, que en ocasiones la vida duele; pero cuando por la noche veo tu sonrisa y la vuelvo a ver al amanecer este absurdo tiene sentido.

Comentarios

Anónimo dijo…
No se te ha ocurrido ver un psicologo???
O nada mas estas confundiendo la filosofia con depresion

Entradas más populares de este blog

La velocidad mata, pero la belleza dura para siempre

Las señales pasan frente a nosotros, y necios nos seguimos derecho. Es más divertido el barranco que el camino.

1839

Ella me dijo que su vida era muy difícil y por demás complicada; le dije que no lo era, que en realidad su vida era como un juego de tenis. Nunca supe que quisieron decir mis palabras, pero ella me beso en la mejilla y se fue feliz

Nunca nadie desaparece

Un día no pudo salir de su cama, siempre se tardaba en abandonar las cobijas y comenzar la vida, pero ese día en particular le fue imposible; no pudo enfrentar ese mundo que le aplastaba cada vez más y le hacía caminar encorvado. Odiaba despertar enojado, maldiciendo el momento de ver la luz; detestaba no sentirse a gusto para salir. Era uno de los indicios de que algo estaba mal. Se sabía que estaba bien, o al menos que no estaba mal cuando tomaba fotos, era una manera de prolongar esos momentos, vistas o personas que le recordaban que valía la pena salir de la cama. Y tenía, además una frase: "guardaré en mi memoria todo lo que no puedo tener en foto". Se arrepentía de esos momentos que no podía fotografiar y los apuntaba cuidadosamente en una libreta o intentaba dibujarlos. Y ese día, que no pudo salir de su cama, se dio cuenta de que llevaba más de un mes que no tomaba una sola foto, así que debajo de sus cobijas se dio tiempo de ver varías de las fotos que tenía, junto...