Ir al contenido principal

Gobernar el universo

Siempre me reclamaste no existir al mismo tiempo que yo a pesar de que tenemos gustos marcadamente similares, de que estuvimos en los mismos lugares, en los mismos conciertos y con los mismos amigos. Sin encontrarnos nunca, o yo estaba en un lugar el viernes y tú estarías en ese lugar el sábado.

Las pláticas nos llevaban a decir cuanto habíamos disfrutado haber estado en el mismo lugar en diferentes tiempos, o con diferente gente; y en esas conversaciones se nos dejaba asomar un dejo de nostalgia o un sentimiento de que podríamos haber gobernado al mundo; nos sentíamos como una novela beat en la cual tú ocupabas los capítulos pares y yo los nones.

Y a años de distancia te diste cuenta de eso y comenzaste a interrogarme acerca de porqué nunca nos habíamos encontrado; fue cuando te diste cuenta de que eras mi amiga imaginaria, que no pudimos estar nunca en el mismo lugar, porqué necesitaba conocerlo para después imaginarte ahí y crear una historia de cómo te la habías pasado.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La velocidad mata, pero la belleza dura para siempre

Las señales pasan frente a nosotros, y necios nos seguimos derecho. Es más divertido el barranco que el camino.

Caminata nocturna

Me dijeron alguna vez que cuando se quedaban asuntos pendientes en la tierra, la persona que moría se convertiría en un fantasma. Así que lo hice: decidí dar elementos para matarme y seguir aquí. Pero no puedo con ello, no puedo ser un fantasma, no puedo sólo verte pasar y saber que no me verás, que no me tocarás y que no sabrás de mi existencia ahí. No puedo ser un fantasma, pero es demasiado tarde, te hice disparar las balas.

1839

Ella me dijo que su vida era muy difícil y por demás complicada; le dije que no lo era, que en realidad su vida era como un juego de tenis. Nunca supe que quisieron decir mis palabras, pero ella me beso en la mejilla y se fue feliz