Ir al contenido principal

El león interior


Algún día iras a mi funeral y llorarás como nunca lo has hecho.
Será uno de los momentos más tristes que vivas y estará lleno de recuerdos:
Recordarás todo lo que hicimos, lo que aprendiste de mí y lo que aprendí de ti.
Verás que soy parte de ti y que fuiste, quizá,  la parte más importante de mí.

¿Qué recordarás de mí cuando muera? 
¿Los días que corrimos tras amigos imaginarios o cuando veíamos el cielo
tratando de adivinar a que hora amanecería o anochecería?

Mucho tiempo pensarás en mí y en lo que compartimos y construimos.
Muchas noches llorarás, y todo lo que quiero es que sonrías.
Por eso prometo, a partir de hoy, construir recuerdos que te hagan sonreír
Para que cuando tengas que llorar, puedas escapar pensando en mí.

Prometo:
Construir nuestras vidas para que extrañar no sea sufrir,
Construir recuerdos que  nos obliguen a reír.
Construir eso, maldita sea, construirlo es ser feliz.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La velocidad mata, pero la belleza dura para siempre

Las señales pasan frente a nosotros, y necios nos seguimos derecho. Es más divertido el barranco que el camino.

1839

Ella me dijo que su vida era muy difícil y por demás complicada; le dije que no lo era, que en realidad su vida era como un juego de tenis. Nunca supe que quisieron decir mis palabras, pero ella me beso en la mejilla y se fue feliz

Mirando el sol

Cada día es día de algo, no contentos con tener el día de la madre, del maestro, del padre, del niño, del amor y la amistad; nos inventan los días del abuelo, del compadre, de la secretaría, del doctor. Todos ellos tienen en común algo, regalar cosas a quienes presentan la característica del día en cuestión. Yo por eso espero fervientemente a que inventen el día del desconocido, un día en el que caminemos por las calles dando regalos a quien no conozcamos y que gente que no hemos visto nunca nos detenga para regalarnos algo.