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Razones para quedarse callado

Nadie sabe lo que tiene hasta que tiene que salir a buscarlo en medio de una pandemia. Con miedo a tocar las cosas y con las manos heridas de tanto gel y alcohol. No sabíamos que necesitábamos este espacio personal, poder pensar en lo que somos y en lo que queremos lograr. No sabíamos que necesitábamos estar solos y dejar que el mundo se acabara. No sabíamos que éramos capaces de extrañar tanto a quienes amamos y que las pantallas se convertirían en los nuevos abrazos. Hoy redescubrimos nuestros espacios y notamos que estábamos desconectados. Queremos cambiar, pero no sabemos como hacerlo. No sabemos si el mundo sigue afuera de nuestras casas, si ha terminado o si hay zombies caminando en las calles. Una pandemia vino a demostrar que las aulas son obsoletas y que los profesores son acompañantes. Que tu lugar de trabajo no es esencial y que los medios nos mintieron, disfrutar no es salir. Ahora no sabemos cómo se arreglará el mundo, pero sabemos que no seremos los mismos. Que todo lo que aprendimos deberá configurarse de nuevo para establecer nuevas manera de ser personas. El primer cambio es que dejamos de buscar cosas que nos hagan distraernos por buscar cosas que nos hagan poner atención.

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