Ir al contenido principal

Matando lo Muerto

Bajar por Reforma y Palmas era lo cotidiano, hacerlo pachecos era lo común. Fumar un poco al salir de clases y poner a James o a Manú, dependiendo del coche en el que fuéramos. El tiempo de la escuela al Seven de Conscripto era el suficiente para que nos entrará un poco la seca y parar ahí a comprar unas chelas.

La vida no era más feliz, no era más facil, no eramos diferentes ni hemos madurado, no cambiamos; y cuando tenemos ese tipo de recuerdos, pensamos en que deberiamos volver a hacerlo; sin embargo, no lo haremos. No porque nuestro Superyó haya perdido laxitud ni porque estemos ocupados viviendo nuestras vidas; no lo hacemos porque no estamos en la escuela, ni tenemos que tomar para nada Reforma y Palmas, además de que no estamos todos juntos al terminar el día

Es cuando te das cuenta que el tiempo no lo contruyen los días y horas, lo construyen los lugares y la gente.

Comentarios

Viniciusmarquet dijo…
Juan zucaritas jajajaja reacuerdame jajajaj !!! Chido men ... !!! hace mucho que no pasaba por aqui ...
Y si es mejor estar en la ignorancia que ... que ... en cualquier otro lugar. que chido . !!

Entradas más populares de este blog

La velocidad mata, pero la belleza dura para siempre

Las señales pasan frente a nosotros, y necios nos seguimos derecho. Es más divertido el barranco que el camino.

Caminata nocturna

Me dijeron alguna vez que cuando se quedaban asuntos pendientes en la tierra, la persona que moría se convertiría en un fantasma. Así que lo hice: decidí dar elementos para matarme y seguir aquí. Pero no puedo con ello, no puedo ser un fantasma, no puedo sólo verte pasar y saber que no me verás, que no me tocarás y que no sabrás de mi existencia ahí. No puedo ser un fantasma, pero es demasiado tarde, te hice disparar las balas.

1839

Ella me dijo que su vida era muy difícil y por demás complicada; le dije que no lo era, que en realidad su vida era como un juego de tenis. Nunca supe que quisieron decir mis palabras, pero ella me beso en la mejilla y se fue feliz