5/20/2017

Deberían estar oyendo este disco. 



Deberían estar oyendo este disco. 


from Tumblr http://ift.tt/2pY7R75
via IFTTT

Soy el más x de la Generación X  aún así nunca me gustó el...



Soy el más x de la Generación X  aún así nunca me gustó el Grunge. Nirvana fue de mis bandas favoritas y el VS de Pearl Jam uno de mis discos favoritos, pero el resto de las bandas nunca lograron despertar mi atención; Soundgarden entre ellos. 

Me sentía como Manolito con los Beatles, no ser grungero en los 90 era una contradicción, pero nunca pude evitar sentir que todas las bandas sonaban exactamente igual. 

Sin embargo está canción fue durante mucho tiempo una de mis favoritas y el himno que cantaba cada vez que estaba a punto de terminar con alguna novia. La había olvidado hasta hoy que Chris Cornell murió. Es feo que la gente tenga que morir para recordarte que de joven solías empoderarte con la música.  


from Tumblr http://ift.tt/2rBsbIF
via IFTTT

5/19/2017

Yo soy de esos amantes a la antigua que a Baba O’ Riley le dicen...



Yo soy de esos amantes a la antigua que a Baba O’ Riley le dicen Teenage Wasteland.


(vía http://ift.tt/1LTf1fm)


from Tumblr http://ift.tt/2rxEeFV
via IFTTT

12/08/2016

De la vez que fui a ver a Leonard Cohen


Hice un viaje a Los Ángeles para despedirme de dos personas que siguieron vivas algunos años más: Leonard Cohen y mi abuelo. Tenía la esperanza de que ambos fueran inmortales, pero la realidad me hacía saber que no sería así. Tomé un avión para ir, primero con mi abuelo a ver un partido de los Dodgers y después a un concierto de Leonard Cohen.

Cuando Leonard Cohen anunció su gira y vi que el lugar más cercano a México donde tocaría sería en Los Angeles decidí comprar boleto. El saber de esa gira me hizo pensar en la mortalidad, sabía que el señor no seguiría vivo mucho tiempo y que no podía morirme sin verlo, o mejor dicho que se muriera sin que lo viera.

Ese pensamiento en la mortalidad me hizo pensar en mi abuelo, quien fallecería dos años después y algo pendiente que teníamos desde que yo era niño: ir a un partido de los Dodgers. Ahí platicamos de la vida durante 9 entradas, me contó de nuevo historias que podía oír sin cansancio y yo le platiqué las mías que podrían sorprenderlo; después del séptimo inning, le dije lo importante que había sido en mi vida y del cariño que le tengo y el me dijo una de mis frases favoritas: “Está bien que te guste ser soltero, pero asegurate que cuando mueras tengas quien aviente tierra sobre tu ataúd”. Al terminar el día los dos estábamos quemados por el sol, pero de alguna manera felices.

Al día siguiente muy contento por la tarde que había pasado me preparé mentalmente para ver a Leonard Cohen en el Teatro Nokia. Tenía veinte años de conocerlo, desde que el Chulo y yo queríamos hacer un programa de radio y el tipo a quien le llevamos el demo nos recomendó escuchar un programa de Rock 101 que era muy parecido a lo que queríamos hacer y que durante una semana sólo hablaba de un artista. Esa semana en particular tocaba Leonard Cohen y desde que sonó There is a War, nunca pude despegarme de ese señor.

La canción me sorprendió, más por su letra que por su música, en ese entonces era un ávido lector y estaba clavado en la poesía. Escuchar esas palabras con esa voz me hizo descubrir un nuevo enfoque a la literatura y a la música, terminé de escuchar esa semana ya no como una influencia a nuestro programa de radio, sino como una adicción.

Al llegar a casa mi papá había escuchado el mismo programa mientras iba al trabajo y comenzamos a platicar de Leonard Cohen, yo le presté algunas canciones que había grabado en un cassete pues eran los tiempos previos al MP3. Mi padre me había presentado a Dylan, Los Beatles y Lou Reed, presentarle a Cohen se me hizo algo justo y el gusto por él se convirtió en una de tantas cosas que hemos compartido.

Desde ese momento, Leonard Cohen se volvió una referencia importante en mi vida, sus letras me ayudaron a tomar decisiones importantes durante el final de mi adolescencia y sus discos se volvían temas de plática para encontrar nuevos amigos, uno de ellos, un mimo que me robó el New Skin for the Old Ceremony sin emitir ni una palabra al respecto, fue quien me hizo decidir estudiar Literatura Dramática en lugar de actuación, todo eso mientras tomábamos café en un VIPS y oíamos el The Future. De repente me dijo: “Si Leonard Cohen puede recluirse en un monasterio budista, claro que puedes escribir obras y guiones” (Spoiler: nunca lo hice)

Cuando mi hermano pidió la mano de sus esposa sonó I’m Your Man y yo en mi boda quería bailar Dance me to The End of Love (Spoiler: tampoco pasó). Cada vez que pensaba en renunciar a algo cantaba en mi mente The Partisan y siempre que tenía alguna duda recordaba que existía un acorde secreto que David tocó para satisfacer al señor. Nunca pasé más de un mes sin escuchar algo suyo, así que ir a verlo para mí era viaje espiritual y casi religioso, le regalé a mi papá su boleto y decidimos que en octubre estaríamos viéndolo.

Un día después de haber ido al beisbol con mi abuelo, fui a despedirme de Leonard Cohen desde la última fila del Teatro Nokia. Me senté y durante más de tres horas olvidé que existía un mundo fuera de ese momento que Cohen y yo compartíamos.

El concierto empezó puntual, con Dance me to The End of Love y como la gente en Los Angeles llega tarde a todo el teatro estaba aún a la mitad. Él lo noto y más adelante repitió esa canción para que quienes no habían llegado al principio pudieran oírla.


Verlo en vivo fue la experiencia que esperaba, un señor de ochenta años que cantó y bailó durante tres horas y media transmitiendo paz a un teatro lleno, el concierto fue el mismo que había cantado en sus últimos tours y que quedaron registrados en dos discos diferentes, pero el saber el setlist no hacía el concierto menos sorpresivo y para nada le restó emotividad. Leonard Cohen te arranca lágrimas y te aísla de lo que te rodea, te atrapa viéndolo bailar y te hipnotiza con su voz gutural. Te hace darte cuenta de que las personas morirán, pero lo que vives con ellos será para siempre.

6/21/2016

#caminataschilangas http://ift.tt/1UnE4rs



#caminataschilangas http://ift.tt/1UnE4rs


from Tumblr http://ift.tt/28KD7ZM
via IFTTT

El karamelo mágico #caminataschilangas http://ift.tt/1U2Npp9



El karamelo mágico
#caminataschilangas http://ift.tt/1U2Npp9


from Tumblr http://ift.tt/28KD4ND
via IFTTT

La historia que estoy contando terminará aquí, justo donde...



La historia que estoy contando terminará aquí, justo donde empieza otra historia que aún se desarrolla. La historia de Clarissa, la niña que hizo que toda la música tuviera sentido.


from Tumblr http://ift.tt/28Rr4N3
via IFTTT

1/14/2013

Lo dice Ted Mosby, todos en algún momento necesitamos salir y gritar. Ser una Whoaa girl como las que odiamos en todas las fiestas.

Hace poco vi a una de mis mejores amigas, quien no pasa por el mejor de los momentos y no pude evitar sentirme mal por ella mientras se quejaba de su vida y me pedía disculpas por haberme a invitado; asegurándome no volvería a pasar y que pronto la vería otra vez sonriente, como siempre.

Tuve ganas de decirle que no se preocupara, que es de lo más normal y que lo único que necesitaba era bailar y gritar. No me hizo caso en toda la noche.

Salí de la fiesta extraño, con la sensación de que su tristeza me había robado mis pasos de baile, ese fue un mal fin de semana.

12/24/2012

Todo

Suelo perderme en el otoño, la gente no comprende que pasa conmigo hasta mediados de diciembre; cada otoño es un Lost Weekend en toda la tradición de Lennon.

Este otoño no fue la excepción y lo peor es que me perdí en un otoño dentro de otro: otoñoception.

12/02/2012

Un momento...

Tu problema es que cuando te ves bonita, te ves muy bonita.

11/27/2012

De confesiones innecesarias

Nunca debiste decirme eso que sentías y que tenías tantas ganas de ocultarme, desde entonces me he convertido en un confidente incómodo y que en ocasiones llega a abusar del poder que tiene sobre ti.

Y lo sabes, y me cuesta trabajo saber que lo disfrutas..

2/05/2012

De baile, Johnny Cash Y Peter Bjorn and John

Cuando comenzó a sonar la canción me tomaste de la mano y me llevaste al centro de la pista; comenzaste a musitar no sé que cosas a mi oído. Soy malo para el baile en pareja y lo sabes; sin embargo disfrutabas viéndonos bailar juntos, la diferencia es que mientras yo bailaba un momento tu bailabas un destino.

Dicen que el baile es la expresión vertical de un deseo horizontal; yo así lo vivía mientras tú  habías convertido ese baile en el deseo de algo que perduraría para siempre; cómo si al momento de intercambiar pasos estuviésemos cambiando votos matrimoniales.

Y debo confesar que mientras te veia bailar tenía ganas de ver esa película que armabas en tu cabeza, en la que tu y yo estábamos juntos hasta el fin de los tiempos y teníamos una conexión cósmica; o al menos sé que era lo que dirías en las palabras que comúnmente usas.

Sin embargo, no era así, yo simplemente pensaba en "It Ain't me Babe" de Bob Dylan, la canción que representaba lo que el momento era para mí, no podía dejar de sentirme culpable por no decirte que tu punto de vista y el mío acerca de nosotros eran completamente diferente.

El momento se fue volviendo poco a poco más incomodo para mí y justo cuando estaba a punto de separarte de mí  y salir corriendo; el ponediscos cambió la canción, al fin: es hora de dejar de bailar y comenzar a brincar.

1/29/2012

De tensión sexual, Leonard Cohen y Paul McCartney

Te hice romper una de las promesas que te habías hecho: no besarías a nadie que hubiese comido carne recientemente; nunca comprendí tu manifesto ni las veces que habías tenido buenas oportunidades con chicos que te interesaban y las dejabas ir porque su desayuno había sido quizá barbacoa.

Es por eso que se me hizo extraño que aquella madrugada en tu sala, cuando te llevé de regreso de una fiesta que incluyó una escala en esa taquería en la que la plática se extendió, respondieras a mi coqueteo. Sabía de tu regla y tú sabías que nuestra amistad era más una cuestión de destino: simplemente nunca coincidimos sin pareja; simplemente esa noche decidiste que no te importaba y que deberíamos jugar a ser Cohen y Janis; después de todo éramos feos pero teníamos la música.


Amanecía cuando salí de tu casa, continuamos besándonos en el Garaje mientras te cubrías con tu blusa y jurabas quererme mucho; me fui muy contento; éramos muy buenos amigos, pero la atracción entre nosotros siempre fue inminente y creo que en el fondo los dos pensábamos que esa noche podía ser el inició de una larga relación.

Sin embargo, no paso, la siguiente vez que nos vimos platicamos sin tocar el tema, las demás veces íbamos de fiesta, al cine o a drogarnos en algún concierto, la única vez que tocamos ese tema fue en una frase simple: entre nosotros hay una puerta que no queremos abrir del todo, pero no tenemos ganas de cerrar.

Fue por eso que el día que nunca recibiste la respuesta a ese correo en que me invitabas a pasar un fin de semana en la playa; pues cuando leí las líneas que me decían "Y será divertido ver como te llevas con mi esposo" la única respuesta que pude escribir era una frase de Paul Mc Cartney: "Si no podemos ser amantes, nunca seremos amigos", nunca le di Send.

10/09/2011

De sonrisas malinterpretadas y los Raveonnetes

Tu sonrisa hace que cada mañana sea especial; la manera en la que preguntaste por primera vez mi nombre y lo recordaste me hace regresar cada mañana a ese café sólo para sentir tu mirada mientras leo las noticias en mi teléfono.

Y cada mañana, después de que me sonríes trato de saludarte; sin embargo siempre te percibo tan ocupada que creo inoportuno hacerlo; así que decido entregarte subrepticiamente una nota; escribo en una pequeña hoja una propuesta para salir a caminar y ver la gente pasar por Reforma mientras platicamos de nuestras respectivas vidas. Doblo la hoja, la dejo junto a mi taza y salgo del lugar.

Tú como siempre, muestras interes en el desorden que dejo en la mesa y te acercas inmediatamente; me escondo tras la puerta para ver tu reacción al ver la nota; descubro tristemente que simplemente la tiras a la basura junto todo lo que está en la mesa y en ese momento mi cuerpo perdió toda su fuerza.

Decidí quedarme un poco más, observando cómo atendías a cada una de las personas que entraban y descubrí con tristeza que a todos les preguntabas por su nombre, a cada uno de ellos les sonreías y por cada uno de ellos te preocupabas por la manera en la que preferían su café.

Así que regresé y metí mi mano en el bote para recuperar la nota que te escribí cuando pensaba que te gustaba; saliste detrás del mostrador y me preguntaste si había extraviado algo. En ese momento te vi lleno de rabia y contesté: no, simplemente busco el amor en un bote de basura.

9/04/2011

De proteger, apartarse y los Planetas

Solía estar contigo cada vez que me necesitabas y eso me gustaba; me hacía sentirme útil y pensar que podría salvarte de muchas cosas: incluso de ti misma. Solía platicar contigo y al escucharte dejar escapar un consejo, alguna canción, película o algo que simplemente no sabías, me veías admirada y hasta cierto punto sabía que me veías como si yo fuera un maestro o alguien que podía ayudarte a sobrellevar la vida.

Siempre me gustó esa parte de nuestra relación; sin embargo en muchas ocasiones sentía que mi presencia te hizo entrar en una zona de comfort que te evitaba enfrentar tu vida como debías hacerlo, mi protección comenzó a estorbarte y solías evitar las situaciones de conflicto en tu vida.

Intenté dejar de causarte ese daño y me portaba muy impersonal, traté de hacerte tomar tus decisiones dejando de ayudarte y eso fue algo que nunca me perdonaste.


Fue así que comencé a desgastarme; no me cansaba ayudarte, pero me causo conflicto pensar que dependías de mí más de lo necesario; no quería estar contigo pues sabía que me veías como una droga, como un escape de la realidad y yo siempre estuve dispuesto a ser tu droga favorita; pero me sentía culpable por ser una adicción más que una distracción.

Por eso fue que un día me marché dejándote con tu personal síndrome de abstinencia; fue una rehabilitación forzada en la que la droga abandonó al usuario; creíste que sin mi no podías vivir y buscaste maneras de sustituirme o destruirme.

Yo te observaba callado; después de esos primeros días; comenzaste a crecer y a demostrar que podías vivir sin mí, lo que me llenaba de satisfacción. Ahora simplemente me recuerdas como el tipo que solía hacerte creer que el amor era algo de fiar.


Y mientras tu construías una vida sin mí; yo me dediqué al nihilismo por completo; tal como me recuerdas: aislado, sin preocupación por el futuro y con muy marcadas etapas maniaco depresivas. No nos hemos visto desde hace años y puedo decir que no te he extrañado; sin embargo alguna vez que te vi de lejos; caminando con una felicidad contagiosa, no pude evitar pensar en la Canción para ligar de Los Planetas.



8/31/2011

De canciones regaladas, felicidad engañosa y Blur.

Puedo recordar el momento en que te conocí, no así la primera vez que te vi, por alguna razón en una pista de baile decidí que estaba enamorado de ti y comencé un torpe cortejo que parecía más bien una plática egocéntrica. Tu mirada por otro lado, me hacía ver que aceptabas el hecho de que estuviera enamorándome de ti; aunque al mismo tiempo me hacía saber que no tenía la más absoluta razón para creerlo.

Comencé a llamarte seguido e invitarte a fiestas, bares y bailes, confieso que tu risa me atrapo y tu manera frenetica de bailar me hizo pensar que existía cierta química entre nosotros y tu mirada me hacía notar que sabías que estaba enamorado; en esa época me dio por pensar mucho en ti y en relacionarte con canciones, muchas de ellas las he dejado así: relacionadas contigo.




Después de una larga serie de salidas; simplemente dejamos de vernos cada que había razones para bailar, fue duro acostumbrarme a pasar algún fin de semana sin verte; pero ese tiempo nos permitió a los dos decidir confesarnos algo: Tú me dijiste que desde hace años tenías novio y que no querías que yo fuera a pensar que lo dejarías por mí a lo que yo sólo te contesté "no te preocupes, no me enamoré de ti, simplemente me conociste en una etapa de mi vida en que era estupidamente feliz".

La cara de los dos en el momento en que bailábamos fue de comprensión; sin embargo al despedirnos yo noté tu desencanto al descubrir que ese baile no era más que una expresión de mi felicidad y no un coqueteo descarado y yo puedo jurar que mi cara reflejó que sabía que mi existencia era incomoda para tu relación de pareja.


Al caminar, cada quien por su lado comencé a tararear Not Groovy Man; en realidad quería saber que pensabas en mí, que el baile no terminaría y que las fiestas no acabarían, pero ambos sabíamos que ese baile sería el último y que las próximas veces que nos viéramos las palabras que dijimos pesarían tanto que seríamos simplemente dos amigos que se reúnen a tomar un café para ponerse al corriente de sus vidas en esos meses que no nos vimos. Tuve ganas de pedirte que regresarás las canciones que te di.




Hoy, después de más de seis meses de que nos vimos por última vez, me llamas disculpándote por no haber podido verme antes y que tienes ganas de que nos veamos; te invito a uno de esos bares a donde solíamos ir a bailar y me contestas lo que tanto temía: "mejor vamos a un café para poder platicar más a gusto", esas palabras me hicieron darme cuenta de que ambos seguíamos siendo estúpidamente felices, pero que tu habías decidido evitar que nuestra felicidad te confundiera.

Te esperé en el café, cuando venías caminando por la esquina, sólo una canción cruzó por mi cabeza.



7/27/2011

De relaciones, caminadoras, Belle y Sebastian y Sonic Youth

Simplemente me senté en medio de la fiesta y observé a las parejas que estaban ahí y a construir historias que me pudieran definir qué es una relación.

Primera:

Ellos habían vivido infatuándose constantemente; siempre fue obvio que se gustaban; sin embargo en toda su historia nunca habían podido pasar de algunos besos furtivos en bares baratos y sexo en asientos traseros de coches compactos. Sin embargo, los dos sabían que pudieron haber sido muy buena pareja, simplemente las circunstancias temporales y de noviazgos necios no lo permitieron.

Un buen día, él decidió que esa relación de infatuamiento no funcionaría y se dedicó a un noviazgo largo que culmino con la mudanza de su novia a su casa. Se ven constantemente y juran ser amigos, pero cada vez que están juntos; la historia que nunca pudieron concluir aflora en miradas y en la incomodidad de sus parejas actuales; me parece que él niega que alguna vez hayan tenido esa historia en común y ella espera, que de manera furtiva, se repita.



Segunda:

Ella juraba que morirían juntos e hizo todo lo posible por que así fuera; él, por su parte nunca quiso aceptar que hacía muy buena pareja. El tiempo pasó y ella hace lo posible por obtener una mirada mientras él nunca intenta ir más allá de una plática acerca de la canción que está sonando.

El está consciente de que ella lo quiere, ella lo duda y nunca han podido tener un acercamiento mayor al que da una plática casual, situación que se repite varios días a la semana, en esas pláticas ella deja ver sus sentimientos mientras que el oculta los suyos; pues lo que ella no sabe es que él moriría por ella, simplemente no quiere.



Tercera:

Él muere por ella, la ve caminar y queda anonadado, a ella le gustaría que el la invitará a tener sexo sin compromiso, él lo percibe y no se atreve a decirle que sin ella se siente como Linus sin su manta y que por primera vez en su vida está en busca de una relación romántica.

Constantemente los veo juntos y en la cara de ella se ve el deseo mientras en la de él se ve el cariño, simplemente nunca ninguno de los dos dirá nada.






Conclusión:

Después de observar a estas parejas, la única definición que encontré fue: hay relaciones que son como correr en caminadora, puedes controlar la intensidad y esforzarte hasta tu limite, pero todo el tiempo sabes que no llegaras a ningún lado.


7/19/2011

De pláticas y el Viejo Dylan

Nos sentamos a platicar, tranquilos con café en la mano y simplemente haciendo carspotting, habíamos adaptado ese término de la película Trainspotting y lo usábamos para cada vez que decidíamos sentarnos en algunas escaleras, una banca del parque o en algún café que diera a avenidas transitadas.

Comenzamos a hablar acerca de que la plática te da el verdadero enamoramiento hacía las personas, pues después de pasar el encantamiento físico lo único que queda es eso: la plática y sus diferentes caminos. Fue así que comenzamos a hablar de Bob Dylan.

Decíamos que podíamos conocer a una persona al saber su disco favorito de Dylan y que era mucho más acertado que cualquier entrevista, aseveramos que las personas conservadoras se quedarían con The Freewheeling mientras que alguien que prefería el autodescubrimiento se iría por el Modern Times; hablamos de las diferentes etapas del enamoramiento a través del Nashville Skyline, el Blood on the Tracks y el Time out of Mind. Yo te dije que además de ese tema, podías darte cuenta del significado que una persona tiene para ti por la canción que, durante su plática, viene a tu mente.

Continuamos haciendo carspotting y cambiábamos de tema a tema; fue entonces cuando comenzaste a platicar acerca de planes a futuro, de tu miedo a la soledad y de cómo esos pequeños momentos en que, tomando café conmigo, te sentías segura. Yo simplemente enmudecí al darme cuenta en tu voz que deseabas que en ese momento yo pensara en Make You Feel My Love, mientras, con toda la tristeza del mundo, notaba que mi pensamiento estaba en It Ain’t me Babe. Terminamos el café y caminamos, por primera vez los dos permanecimos callados.