11/17/2008

Tratando de aguantar el Pop

No recuerdo hace cuanto fue que te ví intentando pasar entre dos coches al bajar por Palmas; yo escuchaba a Nick Cave y tus ojos cafés me parecieron perfectos para escuchar The Mercy Seat. Volteaste a verme con cara de desesperación y yo sonreí; para mi sorpresa tú hiciste lo mismo y esa sonrisa me dejo sin pensamiento por un momento.

Cinco minutos después sólo habiamos avanzado una cuadra; volteé a verte e hiciste una señal de que debía bajar mi ventanilla; platicamos un poco acerca de lo pesado que es enfrentarse al tráfico solo. Decidí dejar mi coche en la calle que da al Sanborn´s y aborde el tuyo dispuesto a pasar el tráfico contigo; después habría tiempo de regresar por mi coche.

Comenzamos el camino: las típicas presentaciones: nombres, trabajo, escuela, amigos, música, cine, tráfico. Si te soy sincero, en un momento te dejé de prestar atención; tus ojos cafes tras los lentes de pasta y tus redondos y pequeños senos me impidieron saber que decías.

En Polanco ahondamos acerca de nuestros trabajos, del tedio de trabajar y de todas las vidas que nos hubiera gustado haber vivido en lugar de la que teníamos; te dije que yo lo único que quería era tranquilidad, algo así como tener una enramada en Playa Paraiso y vivir de ella y en ella o algo por estilo, un lugar en donde no me preocupara nada porque no necesitaba nada. Simplemente dijiste que sería rico y que también te gustaría.

No sé como fue, pero te propuse orillarte en el Starbucks de Masaryk y tomar un café en lo que pasaba el táfico; para después tomar la carretera a Playa Paraiso. No sé como fue, pero para mi sorpresa te orillaste.

No recuerdo hace cuanto fue que te ví intentando pasar entre dos coches al bajar por Palmas; la tranquilidad me ha hecho perder la noción del tiempo, pero en algunos momentos cuando termino de arreglar la enramada y me recuesto en la hamaca me pregunto si mi coche seguirá en la calle a lado del Sanborn´s de Palmas y me doy cuenta que no me importa: si tengo el reflejo del mar en tus ojos no necesito nada más.

9/16/2008

Poco a poco, creciendo sordo

Traté de aguantar el suicidio lo más que se pudiera, la idea básica era poder hacer una carta que perdonara a todos. Me gustaba la idea de suicidarme, pero no podía permitir que alguien se sintiera culpable de mi muerte.

Al comenzar la carta, descubrí que casi todas las personas con quienes mis relaciones iban más allá del cotidiano "hola", tenían alguna razón por la cual se podría despertar en ellas un sentimiento de culpa.

Así que, fanático del orden, trate de que, sin que se dieran cuenta, me pidieran perdón; no quería caer en algo que pareciese un reclamo o cosas por el estilo, así que simplemente platicaba con la pesona el tiempo que fuera necesario para que, inconsciente o conscientemente, se diluyera la posibilidad de sentir culpa.

Ya que termine de estar con la gente que podia sentir culpa, comencé a hablar con aquellos quienes, si me suicidaba, tendrían la sensación de que les faltó hacer algo conmigo; con ellos simplemente me encargaba de que las cosas pasaran. De esa manera me besé con compañeras de trabajo y con mi novia de primaria, jugué dominó con amigos de la universidad, viaje con mi novia y planeé un negocio con mi padre.

Al fin estaba listo, podría sucidarme sólo por placer, sabiendo que al día siguiente nadie se sentiría mal, tristes si, pero no habría culpa en nadie ni deseo de haber hecho algo (no asignaturas pendientes): podría ser, al fin, una muerte feliz y sen sentido. Así que después de catorce años de haber comenzado la carta, podía tomar la pistola y apuntar a mi boca.

9/01/2008

Esto es una Prueba

La verdad no quiero imaginar que fuiste esa persona que con ojos drogados me pedía que no la viera, pues le aterrorizaba mi mirada.
No quiero poder verte sin desear cogerte ni tengo ganas de no quere besarte. Sólo por hoy quiero recordarte como eras y quizá mañana puedas volver a ser adulta y mamá

8/09/2008

Como el Cielo

Hoy tengo ganas de hacer algo que pruebe que exististe; comprobar que esas horas de plática pasaron, tengo ganas de saber si tus ojos pueden verme y si tus labios aún me llaman.

Pero al mismo tiempo, no quiero hacerlo, quiero saber de tu existencia, mas no quiero comprobarla: te prefiero como fantasia a como deseo

4/19/2008

3/05/2008

Cómo saber como se ve tu alma

Debo robar algunas palabras, me he quedado sin ellas y sin puntuación; las ideas no permanecen tanto en mi mente para terminar como algo completo y con sentido.

Así que me robaré las palabras, no las ideas ni la vida; tomaré lo que demás deberían escribir y no hacen, tomaré prestadas las letras que tienen un significado y las arreglaré y ordenaré. Tomaré una por una las cosas que les pasan a quienes me rodean y les daré grafos que lo representen. No quiero ya gastar mi vida con palabras; no es necesario cuando puedo dibujar la de los otros.