Quien atendía tras la barra me preguntó ¿su comida es para llevar?; la vi socarronamente y contesté: "si, quiero comida para llevar y amor para hacer aquí"
Ella me dijo que su vida era muy difícil y por demás complicada; le dije que no lo era, que en realidad su vida era como un juego de tenis. Nunca supe que quisieron decir mis palabras, pero ella me beso en la mejilla y se fue feliz
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