4/19/2009

Agua

1
Lo que necesito es un poco de silencio, necesito que te calles un poco y que no me dejes hablar; necesito dejar de escuchar música y los sonidos que hay a mi alrededor.
Necesito que mi cabeza deje de dar vueltas sobre la misma idea que no es conveniente, y para eso es urgente que guardes un poco de silencio, sólo por hoy; sólo mientras descubro que la idea es falsa.
Dejemos que las palabras se vayan y que todo quede abierto: el miedo, la tensión sexual, el fracaso, todo quedará para siempre ahí, en silencio. El silencio es el espacio en donde nos conoceremos; olvidemos el significado y dejemos a las emociones y a las ideas solas; de esta manera lo que fuimos volverá a ser.
Y así, en silencio, todo crecerá, y será más grande cada vez. Uno de estos días la bola de nieve será imparable y nosotros estaremos ahí, silentes y observantes. Y nadie sabrá, más que nosotros porque estamos callados. Querrán que se los expliquemos, pero si lo hiciéramos tendríamos que darle de nuevo significado a las cosas. Entonces todo acabaría.
2.
Soy susceptible a tus feromonas; cuando recargas tu cabeza en mi hombro o cuando pasas tu brazo cerca de mi espacio no puedo contra el efecto que tienes en mí; inmediatamente mi cuerpo comienza a reaccionar y se comienza a generar un deseo. Tus labios, ahora callados, se vuelven un atractivo para los míos y tu cuerpo en un imán para mis manos.
Y el deseo sobrepasa cualquier sentimiento, se comienza a convertir en uno poco a poco y esos sentimientos son obviados por las palabras. Sabemos que para evitar la atracción lo único que tenemos que hacer es hablar, cuando comenzamos a nombrar esos momentos y al tratar de encontrarles una explicación hablada; el momento muere.
Cuando estamos callados, el deseo es puro, al hablar comenzamos a convertirlo en sentimiento; es entonces cuando el deseo tiene significado y cuando los dos significados de “te quiero” se vuelven inidentificables.
Sin embargo, el silencio no puede durar para siempre, nosotros mismos nos pediremos una explicación y al darla te convertirás en tú y yo me volveré yo. Y en ese momento toda la vida será real y con sentido.
Y en el siguiente momento de silencio, yo desearé, simplemente ser esa lagrima que se asoma por tus ojos entre un beso y una cerveza.

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