5/04/2009

Estaba tan sensible

Salí a caminar para evitar el cansancio y más que nada para escapar del tedio; esta vez estaba cansado de estar acompañado, estaba cansado de tener espejos que llenaran mis significados de significantes. Por lo que lo único que quería era ver pasar la ciudad a mi lado. Sin palabras, sin conceptos; estaba cansado de escucharme y salir a caminar sólo era la única forma de lograrlo.

No quería pensar en lo que en realidad me había cansado; no quería saber si lo que hacía era correcto o incorrecto. No tenía ganas de pensar si el nuevo disco de AnimalCollective sería el mejor del año o si las películas que veía tenían una dirección mejor o peor que otra película anterior. No quería saber si me querías ni si mis amigos pensaban que los tenía abandonado. Estaba cansado a secas.

De repente decidí no volver a casa, decidí que lo que debía hacer era convertirme en un vagabundo: romper todo lo que me ataba a mí y que me tenía tan cansado. Quería romper con todas las personas hacía las que sentía apego, quería convertirme en un desconocido para ellos. Definitivamente lavagabundez me daba esa opción.

¿Lo haría para siempre? no lo sabía, no quería dedicar mi vida a ser ese tipo de vagabundos que hasta ese día me daban envidia; pero seguramente quería ser un vagabundo por un buen rato; no quería ser ya vaquero nitrailero o junkie : quería ser nada. Quería una vida que me garantizara que todo me importaba poco, en la que nadie tuviese expectativas de mí y en la que lo que pensará fuera de principio rechazado.

Eso fue hace algunos años, es lo de menos cuantos; cuando eres vagabundo, el tiempo se comprime y se extiende de acuerdo a lo que te esté pasando; el tiempo en el vagabundo se convierte en un esquema meramente fisiológico. No sabía ya cuando era fin de semana o en que día estaba y las horas sólo eran oscuro y claro.

Un día, la vi pasar enfrente de mí; caminaba completamente derecha, segura de ella misma, rompiendo su propio tiempo al caminar; entonces sentí de nuevo el deseo de hablar, me acerqué a ella y como era de esperarse no quería confiar ni escuchar a un vagabundo. Pero de algo me dí cuenta: ella era la chica por la que quería volver a sentir apego, por quien quería importar y que me hacía desear volver a sentir el concepto de tiempo.

Así que deje de ser vagabundo; me convertí en lo que, ese breve instante en que la vi, pensaba que sería el tipo de persona con la que hablaría. Después de bastantes días de inmersión en situaciones sociales; la vi, platicaba mientras tomaba una cerveza; estaba ocupada platicando con unas amigas así que decidí hablarle después, en ese momento me dí cuenta de que había recuperado la noción del tiempo.

Hable con ella y decidimos salir a fumar un porro, mientras caminábamos en la calle vimos a un vagabundo recostado; tiernamente ella dijo "¿no se te antoja ser un vagabundo, sin preocupaciones ni noción del tiempo?". La vi y sin responderle comencé a acercar mis labios a los suyos.

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