6/15/2009

Una combinación simple

"No merecen este camino que estoy tomando", le dije a mis compañeros de viaje cuando íbamos a medio camino; ninguno de ellos pareció prestarme atención.

Había hecho lo que los Red Hot Chili Peppers recomedaban y me había embarcado en un viaje por carretera con mis dos aliados favoritos, la idea original era llegar a alguna playa perdida y alejada de la civilización; sin embargo, yo había tomado otro camino que no nos llevaría ahí. El destino había cambiado, gente que pedía aventón al lado de la carretera había subido y bajado del auto; ahora en total eramos cinco cuando me di cuenta de que no llegaría a la playa.

En lugar de eso me enfilaba a un destino desconocido, a un destino en donde el karma me cobraría no haber hecho una lista y arreglado todos mis pendientes. Sabia que la idea de hacer este viaje era para poder olvidarme de diferentes cosas que había hecho y por lo cual resultaba tortuoso el destino. Sabía que no sería un buen viaje y que a partir de ahí sería mejor hacerlo solo.

Claro que eso implicaba dejar a mis amigos en algún lugar a medio camino, me conflictuaba eso, pero sabía que era mejor que se quedaran ahí y no que sufrieran conmigo las inclemencias de lo desconocido. No quería dejarlos, pero para ellos lo mejor era no ir conmigo. Los necesitaba, pero no quería que estuvieran en un lugar que me correspondía estar sólo a mí.

Así que paramos por cerveza en la tienda de conveniencia de una gasolinera, repetí la frase que al principio había ignorado y antes de que se repusieran de la sorpresa me subí al coche y arranque con el miedo como motor de nuevo.

No sabía a donde me dirigía, tome el camino y te vi ahí, pidiendo aventón; algo en ti me obligo a detenerme; te acercaste a la ventana y con una increíble sonrisa preguntaste "¿A donde vas?" no pude dejar de verte y decir "no lo sé, a donde no exista mi pasado y no haya futuro, voy al presente ¿quieres venir?". No respondiste nada.

Y en ese silencio supe que también querías estar en este viaje, así que abrí la puerta. Manejamos juntos desde entonces, y en ninguna de nuestras pláticas de carretera está la pregunta por nuestro destino. Supongo que lo reconoceremos cuando lleguemos ahí. A veces me pregunto si en algún momento decidirás bajar del coche o si yo bajaré y te dejare seguir, pero creo que el destino es el camino contigo.

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