2/02/2010

El enano que se ríe de mí

¿Por qué nadie me dijo, cuando empecé a jugar con la pistola, que estaba cargada? Me la pasé disparando al aire, a las paredes al piso; haciendo ruidos con mi boca que simulaban un disparo e imaginando las balas rebotar.

Ahora me entero que el sonido no salía de mi boca y que si estaba disparando, lo peor es que me entero que herí a la gente que estaba alrededor.

Nadie me dijo que la pistola estaba cargada cuando disparaba a mi alrededor, nadie me dijo que la pistola estaba cargada cuando, jugando a la ruleta rusa, la apoyé en mi sien.

1 comentario:

Rosa Rosae dijo...

Me ha encantado